Waili Tatiana Gamboa
Martínez.
“Clifford
Geertz (1923) nació en San Francisco (California, Estados Unidos). Realizó
estudios de antropología en el Antioch College de Ohio y en la Universidad de
Harvard. Su primer proyecto lo realizó en el Sureste de Estados Unidos, en
Rimrock, a partir del cual comenzó a publicar sus primeros artículos.[…]
Desde
la publicación de La
interpretación de las culturas, a Geertz se le ha considerado como el creador
de la llamada "Antropología simbólica", que en contraste con la
antropología cultural convencional, identifica un modo de concebir el trabajo
antropológico en la definición e interpretación de aquellos agentes a los que
estudia”.[1]
1. La
ciencia en busca de significaciones[2]:
En los ensayos que Clifford
desarrolla en el libro, pretende inicialmente reducir el concepto de cultura.
Por ejemplo, dice él, Clyde Kluckhohn[3],
en unas 26 páginas da el concepto de cultura y lo define como: “1) “el modo total de vida de un pueblo”; 2)
“el legado social que el individuo adquiere en su grupo”; 3) “una manera de
pensar, sentir y creer”; 4) “una abstracción de la conducta”; 5) “una teoría
del antropólogo sobre la manera en que se conduce realmente un grupo de
personas”; 6) “un deposito de saber almacenado”; 7) “una serie de orientaciones
estandarizadas frente a problemas reiterados”; 8) “conducta aprendida”; 9) “un
mecanismo de regulación”, 10) “una serie de técnicas para adaptarse”; 11) “un precipitado
de historia”…[4]
Sin embargo, tanta variedad de definiciones trae el problema de decir cual
es la más adecuada.
Para Geertz, el análisis de la
cultura debe ser más que una ciencia en busca de leyes, sino “una ciencia interpretativa en busca de significaciones”.[5]
Para enteder una ciencia se debe
prestar atención a lo que hacen quienes la practican. En el caso de la
antropología social por ejemplo, lo que hacen quienes la practican es
etnografía.
Hacer etnografía es establecer
relaciones, seleccionar a los informantes, transcribir textos, establecer
genealogías, trazar mapas del área, llevar un diario, etc, pero lo que
realmente define a la etnografía es lo que Gilbert Ryle llama “descripción
densa”.[6]
El etnógrafo se encuentra con varias estructuras conceptuales complejas y que
debe primo comprender para explicarlas después. La cultura es un contexto
dentro del cual hay que explicar acontecimientos, procesos sociales, modos de
conducta, instituciones, ese es su carácter “denso”.[7]
Un debate interminable relacionado
con la cultura es sobre su objetividad, pero esto deja importar del todo si
consideramos que la cultura es una acción simbolica, pues esta formada de
estructuras de significación socialmente establecidas, es decir que esto le
agrega una nueva característica a la cultura: Es pública porque sus
significados los son, todos los conocen.[8]
Entonces, la descripción etnográfica
presenta tres rasgos caracteristicos: “Es
interpretativa, lo que interpreta es el flujo del discurso social y la
interpretación consiste en tratar de rescatar “lo dicho” en ese discurso de sus
ocasiones perecederas y fijarlo en términos susceptibles de consulta”.[9]
Esto último, se refiere a que cuando el etnógrafo pone todo por escrito
permite que sea de nuevo consultadas los discursos sociales antes inscritos.
El concepto de “Laboratorio natural”
es otro que Geertz invita a reevaluar,
pues un laboratorio en donde no se puede manipular algo no sirve, por lo tanto
es contradictoria la idea de “natural” y por otro lado, este concepto, hace
cree que los datos procesados en los estudios etnográficos son más puros, menos
condicionados.[10]
2.
No hay cultura sin hombre, ni hombre sin cultura:
2.1.
Conceso de toda la humanidad.
El nacimiento de un concepto
científico de cultura equivalía a reevaluar la concepción de la naturaleza
humana que dominaba durante la Ilustración, una idea clara y simple por una
visión complicada.
La enorme variedad de diferencias que
presentan los hombres en cuanto a creencias y valores, costumbres e
instituciones, según los tiempos y lugares no logra definir la naturaleza de lo
que es humano en el hombre.[11]
Si se descarta la idea de que, como
dice Geertz, el Hombre con “H” mayúscula debe buscarse más allá de sus
costumbres y se remplaza con idea de que el hombre con minúscula a de buscarse
en ellas, se corre el riesgo de perder al hombre de vista.[12]
La concepción “estratigráfica” de las
relaciones entre los factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales
considera que el hombre es un compuesto de varios niveles o capas, donde cada
uno superpone los que están abajo y sustentan los que están arriba.[13]
En el concepto de sensus gentium, propone que la humanidad
tiene un conceso sobre las cuales todos los hombres convendrían. Clark Wissler
lo llamo “esquema cultural universal” en 1920. Para 1940, Malinowski lo llamo
“tipos institucionales universales” y que Murdock llamó “comunes dominadores de
la cultura”.[14]
Esta idea, exige: “1) Que los principios universales
propuestos sean sustanciales y no categorías vacias; 2) que estén
específicamente fundados en procesos biológicos, psicológicos o sociológicos y
no vagamente asociados en “con realidades subyacentes”, y 3) que puedan ser
defendidos convincentemente como elementos centrales en una definición de
humanidad en comparación con la cual las mucho más numerosas particularidades
culturales sean claramente de importancia secundaria”[15].
En este sentido, para Geertz el “conceso de toda la humanidad” fracasa, pues
decir que son universales es decir que tiene el mismo contenido y claramente no
lo tiene.
Lo que Kroeber llama “falsos
universales”[16]
son ideas como la del comercio, matrimonio o “la vida después de la muerte”, él
explica que aunque en todas las sociedades hayan formas de familia, dinámicas
de intercambio y claramente haya una idea de después de la muerte están son
diferentes según cada sociedad. Por lo tanto, la única generalización posible
que se le puede hacer al hombre es que es un ser variado.[17]
Desde un punto de vista de
“mecanismos de control”, en la concepción de cultura es que pensamiento humano
es social y público. Es decir, que para un individuo propio de una sociedad, los
símbolos los conoce y hacen parte de su cotidianidad, y él en algunos casos aporta nuevos símbolos, o sustrae y
altera los existentes.[18]
La visión tradicional de las
relaciones entre progreso biológico y progreso cultural, sostiene que para la
existencia de la cultura, lo biológico se tuvo que desarrollar primero. Sin
embrago, otros consideran que la cultura más que agregarse a un ser “terminado”
fue un elemento constitutivo y un elemento central en el crecimiento y
formación de ese ser. Geertz dice entonces que “el hombre se creó a sí mismo”[19]
y no existe una naturaleza humana
independiente a la cultura.
El hombre no puede ser definido
solamente por sus aptitudes innatas, ni sus modos de conducta, debe definirse
por la relación de estos dos.
2.2.
La mente y la cultura:
Términos como intuición, comprensión,
pensamiento conceptual, imagen idea, sentimiento, reflexión, fantasía fueron
señalados de mentalistas y que estaban “contaminados por la subjetividad de la
conciencia”.[20]
Desde el punto de vista científico,
identificar mente con conducta es redundante. “Mente” es un termino que denota
una clase de habilidades, facultades, tendencias, hábitos. La mente no es ni
una acción ni una cosa, es un sistema organizado de disposiciones que encuentra
su manifestación en acciones y cosas.[21]
En lo que se refiere al hombre, uno
de los caracteres más notables de su sistema nervioso central es “la relativa falta de integridad con que,
obrando dentro de los confines de parámetros autógenos solamente, es capaz de
conducta específica”.[22]
Cuanto más inferior es un animal más responde a los estímulos de “amenaza”
con una reacción no aprendida, igual reacciona un hombre, pues un hombre
asustado al igual que un animal puede echar a correr, ocultarse, atacar, pero,
para Geertz, “…la precisa estructuración
de estos actos está guiada predominantemente por patrones culturales antes que
por patrones genéticos”[23],
pues como el hombre es el animal más racional, también es el más emotivo y
necesita de un control cultural muy cuidadoso de sus estímulos.[24]
Bibliografía:
·
GEERTZ, Clifford. La
interpretación de las culturas. Gedisa editorial. Barcela, España.
·
Clifford
Geertz (1923- ). Tomado de: http://www.liceus.com/cgi-bin/aco/ant/geertz.asp el 7 de
Febrero 2016.
·
Clyde Kay
Maben Kluckhohn. Biografías y vidas. La enciclopedia biográfica en
línea. Tomado de: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/k/kluckhohn.htm el 7 de
Febrero 2016.
[1] Clifford Geertz (1923- ). Tomado de: http://www.liceus.com/cgi-bin/aco/ant/geertz.asp el 7 de Febrero 2016.
[3] “(Le Mars, 1905-Santa Fe, 1960) Antropólogo
estadounidense. A los 17 años aprendió la lengua de los indios navajos y
estudió sus costumbres. Fue profesor en Nuevo México (1932-1934) y en Harvard
(1935-1960). Es autor, entre otras obras, de La hechicería entre los
navajos (1944) y, en colaboración con A. Kroeber, de La cultura:
revisión crítica del concepto y sus definiciones(1952)”. Tomado
de: Clyde Kay Maben Kluckhohn. Biografías
y vidas. La enciclopedia biográfica en línea.
Tomado de: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/k/kluckhohn.htm el 7 de Febrero 2016.
[6] GEERTZ, Clifford. La interpretación de las culturas. Gedisa editorial.
Barcela, España. Pág. 21.
[11] GEERTZ, Clifford. La interpretación de las
culturas. Gedisa editorial. Barcela, España.
Pág. 44.
[12] GEERTZ, Clifford. La interpretación de las culturas. Gedisa editorial.
Barcela, España. Pág. 45.
[19] GEERTZ, Clifford. La interpretación de las culturas. Gedisa editorial.
Barcela, España. Pág. 54.
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